Descanso para nuestra inquietud!
Erase una vez, un hombre que vio a un rey que estaba jugando con un pollo. Asombrado, el hombre preguntó si no tenía nada más importante que hacer. “Un hombre no puede estar haciendo siempre cosas importantes”, respondió el rey. “Sólo cuando de vez en cuando trato con cosas aparentemente insignificantes soy capaz de hacer también las cosas importantes.”




